El poeta Julián Aguilar Rasero (Bodonal de la Sierra, 1989) acaba de publicar Herrumbre, un poemario editado por Talón de Aquiles en el que explora el desarraigo, el abandono de los pueblos, la pérdida de identidad y el valor de la vida en comunidad. Aunque desde hace años reside en Castilblanco de los Arroyos (Sevilla), donde trabaja como profesor de Educación Física en Secundaria, mantiene un estrecho vínculo con su tierra y ha querido que la presentación de su libro recorra los municipios de la comarca durante el verano.
Su relación con la poesía comenzó por su padre quien despertó su interés por la literatura. «Le gustaban mucho Serrat y Miguel Hernández y, cuando yo era pequeño, me leía poemas», explica. Aquel contacto desde niño hizo que, durante los años de estudio, dedicara más tiempo a leer poesía que a preparar los exámenes.
Poco a poco empezó a escribir pequeños textos inspirados en la naturaleza o en las primeras relaciones amorosas. Con el tiempo decidió formarse a través de un curso de poesía de la UNED, lo cual le ayudó a desarrollar una escritura más constante. «Siempre llevaba una libreta encima para apuntar ideas», señala.
Su obra fue evolucionando hasta centrarse en la idea de la despoblación y el desarraigo: el progresivo abandono del mundo rural. La pérdida de habitantes en su pueblo natal y la transformación de muchos municipios españoles comenzaron a ocupar un lugar central en su poesía.
Ese proceso desemboca ahora en Herrumbre, un libro dividido en cuatro partes que reflexiona sobre la despoblación, el hacer comunidad y la búsqueda de nuevas identidades, a la vez que contrapone la vida en los pequeños pueblos con la de las ciudades. A través de sus poemas reivindica también la importancia de los vínculos que todavía sobreviven en el entorno rural.

El autor ha querido que la presentación del poemario también refleje esa idea. El recorrido de presentaciones comenzó en Fuentes de León, donde compartió el acto con un artista que fue realizando una pintura en directo mientras él hablaba sobre el libro y leía algunos de sus poemas.
Durante las próximas semanas continuará presentando Herrumbre por diferentes localidades de la comarca. El poeta explica que eligió el verano porque es el momento en el que muchas personas que tuvieron que marcharse de sus pueblos regresan para pasar las vacaciones y pueden estar presentes en estas presentaciones.
Además del recorrido por municipios de la zona, el poeta prevé llevar el libro a ciudades como Badajoz, Plasencia y Zafra, aunque todavía continúa cerrando fechas.


