Del 22 al 26 de julio, el 71º Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida acogerá la representación de Bacanal, un espectáculo que combina teatro, danza y palabra para convertir el escenario en una experiencia ritual colectiva. La propuesta parte de la prohibición de las Bacanales en la antigua Roma para reflexionar sobre el cuerpo, el deseo y la libertad, invitando al público a formar parte activa de la representación.
La acción se sitúa en el momento en que el Senado romano decreta la prohibición del culto a Baco, al considerar el cuerpo y el deseo como fuerzas que deben ser reprimidas. A partir de este contexto, la obra plantea una reflexión sobre el origen del miedo al cuerpo y la desconexión entre el ser humano, el deseo y la celebración de la vida.
En este recorrido simbólico, Dionisio y Baco dialogan sobre cómo resistir a la represión y recuperar la dimensión sagrada del cuerpo. La respuesta llega de la mano de las bacantes, un grupo de mujeres libres que viven bajo las leyes de Baco y convierten la danza, el goce y el trance en una forma de resistencia frente al control y la censura.
La puesta en escena concede un protagonismo especial a la escenografía, concebida como un organismo vivo que se transforma constantemente y acompaña el movimiento de los intérpretes. El espacio escénico se expande para envolver también al público, que deja de ser un mero espectador y pasa a integrarse en la ceremonia, reforzando el carácter inmersivo de la propuesta.
El reparto está encabezado por Carlos Hipólito, Juana Acosta y Toni Acosta, junto a Chevi Muraday, Mapi Sagaseta, Elisa Hipólito, Cisco Lara y más de una decena de intérpretes, quienes dan vida a un montaje que recupera la esencia de los antiguos rituales dionisíacos para trasladar al presente una reflexión sobre la libertad, la comunidad y la celebración de la vida.


