«Los perros podían pasar días entre sus propios excrementos», extrabajadora del CPA de Badajoz

María Victoria Bustos asegura que durante su etapa en el CPA detectó deficiencias en las instalaciones, la atención veterinaria y el cumplimiento del contrato. El expediente ya está en manos del Colegio de Veterinarios y el Seprona ha realizado una inspección.

La ex trabajadora del Centro de Protección Animal (CPA) de Badajoz, María Victoria Bustos López, ha denunciado públicamente las condiciones en las que, según afirma, permanecieron numerosos animales durante su etapa en las instalaciones municipales. Tras varios meses trabajando en el centro, cuando la gestión estaba en manos de Athisa Medio Ambiente, decidió impulsar una recogida de firmas en Change.org, presentar denuncias y recopilar documentación con el objetivo de que se investigue lo que considera una situación de maltrato y abandono institucional.

Su principal denuncia gira en torno a las condiciones de mantenimiento de los perros. Explica que el centro no dispone de agua corriente y que dependía de que los bomberos llenaran diariamente un depósito de 10.000 litros para poder limpiar los cheniles y rellenar los bebederos. Sin embargo, cuando surgía una emergencia y los bomberos no podían acudir a primera hora, los trabajadores no disponían de tiempo suficiente para limpiar todas las instalaciones durante su jornada.

«Los perros podían pasar varios días entre sus propios excrementos y orines», asegura.

A esta situación se sumaba, según relata, la saturación del centro. Cuando ella dejó de trabajar había más de 80 perros para 22 cheniles y era habitual que convivieran varios animales en un mismo espacio, llegando incluso a compartir cinco perros un solo chenil.

Instalaciones deterioradas y altas temperaturas

La ex trabajadora también denuncia el estado de las instalaciones. Afirma que había puertas rotas, patios sin casetas y sin refugios suficientes para proteger a los animales del frío o del calor.

Durante el verano, sostiene que muchos perros permanecían a temperaturas superiores a los 40 grados prácticamente sin sombra, hasta el punto de que fueron asociaciones y vecinos quienes donaron toldos para aliviar la situación.

Además de las deficiencias materiales, María Victoria considera que no se estaban cumpliendo buena parte de las obligaciones recogidas en la licitación municipal. Tras revisar el contrato, entiende que existían incumplimientos relacionados con la limpieza, la desinfección, el bienestar animal y la atención veterinaria.

Entre los episodios que denuncia figura un brote de parvovirus. Según explica, varios perros enfermos permanecieron durante días dentro del centro antes de ser trasladados a un hospital veterinario, algo que, a su juicio, contravenía los protocolos sanitarios establecidos para evitar el contagio de esta enfermedad.

También afirma haber visto animales con leishmaniosis a los que se les retiró la medicación, perros con fracturas que permanecieron varios días sin recibir tratamiento y cuarentenas que, según dice, rara vez se cumplían.

Un centro cerrado al público durante largos periodos

Otro de los aspectos que critica es que el centro permaneciera cerrado durante largos periodos al público y sin voluntarios, reduciendo así las posibilidades de paseo, socialización y adopción de los animales.

Tras abandonar su puesto por una baja derivada de ansiedad, comenzó a recopilar información junto a otras extrabajadoras. Con toda esa documentación decidió presentar denuncias y poner en marcha una campaña de recogida de firmas que, asegura, ha recibido un amplio respaldo ciudadano.

Según explica, el expediente ya ha llegado al Colegio Oficial de Veterinarios de Badajoz, mientras que el Seprona ha realizado una inspección en las instalaciones y ha solicitado documentación relacionada con la identificación de animales y los registros del centro. Además, afirma contar con el respaldo jurídico de PACMA Extremadura, a través de su coordinadora, Rosa Cortés, quien, según indica, está prestando apoyo al proceso.

El caso de Tisson

Entre los casos que más le marcaron durante su etapa en el centro recuerda el de Tisson, un podenco diagnosticado con leishmaniosis.

Según denuncia, la empresa gestora se negó a asumir el coste del tratamiento del animal, por lo que finalmente fue la Asociación Brown de Zafra la que colaboró para que pudiera ser adoptado y recibir la atención veterinaria necesaria. María Victoria sostiene que la evolución de Tisson, antes y después del tratamiento, demuestra la importancia de garantizar la asistencia sanitaria a los animales acogidos en el centro.

«No basta con cambiar de empresa»

Respecto a la reciente renuncia de Athisa Medio Ambiente a continuar con la gestión del Centro de Protección Animal, considera que supone una oportunidad para mejorar la situación, aunque insiste en que el problema trasciende a una empresa concreta.

En su opinión, el Ayuntamiento debe implicarse mucho más en la supervisión del servicio y garantizar que la entidad encargada de la gestión cumpla todas las condiciones establecidas en el contrato.

«No se trata solo de cambiar de empresa, sino de que alguien controle que las cosas se hacen bien», resume.

María Victoria insiste en que su objetivo no es señalar únicamente a los responsables actuales, sino conseguir que el Centro de Protección Animal de Badajoz ofrezca unas condiciones dignas para los animales.

«Son vidas», repite durante la entrevista, en la que reclama actuaciones inmediatas para mejorar las instalaciones, reforzar la atención veterinaria y garantizar el bienestar de los perros y gatos que permanecen en el centro.

Las acusaciones realizadas por la ex trabajadora forman parte de las denuncias presentadas por ella y otras personas vinculadas al CPA y, según explica, permanecen a la espera de las actuaciones que puedan llevar a cabo los organismos competentes.

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