Quiero expresar mi preocupación ante la negociación del Estatuto Marco de los Profesionales Sanitarios.
No se trata de un trámite burocrático: este momento definirá la vida profesional de miles de médicos
y la sostenibilidad de nuestro sistema sanitario.
Actualmente, el proceso de negociación no refleja la urgencia de los problemas: precariedad
laboral, sobrecarga asistencial, falta de reconocimiento profesional, criterios poco claros en la carrera
y desigualdades entre comunidades autónomas. Las demandas de colectivos como el Foro de la
Profesión Médica, sindicatos, asociaciones profesionales y de estudiantes no son caprichos, sino
necesidades estructurales que protegen la salud pública y la dignidad profesional.
Como futuro médico, me preocupa lo que nos espera si no se toman decisiones firmes. Un Estatuto
vacío pondría en riesgo nuestra estabilidad laboral y la calidad de la atención que podemos ofrecer.
Las negociaciones deben ser transparentes, con compromisos claros y respeto a quienes trabajamos
y nos formamos en primera línea.
Apoyo sin reservas las reivindicaciones profesionales como una carrera justa basada en méritos y competencias, unas condiciones laborales dignas y protección frente a cargas excesivas, y un reconocimiento económico acorde con la responsabilidad asumida.
También es fundamental escuchar al colectivo estudiantil. Nuestra voz aporta perspectiva y
compromiso, pero el foco principal debe estar en la dignidad de todos los profesionales y en la salud
pública. Un Estatuto eficaz debe beneficiar a toda la profesión y, por extensión, a la ciudadanía.
El Ministerio de Sanidad tiene una responsabilidad histórica: no puede retrasar decisiones ni negociar
de manera superficial. Solo un Estatuto construido con la participación real de todos los colectivos
garantizará estabilidad profesional y calidad asistencial.
No podemos permanecer indiferentes. Este es un llamado a la responsabilidad, al diálogo real y a la
acción decidida. El Estatuto Marco puede transformar nuestra profesión: garantizar dignidad,
motivación y estabilidad, mejorar la atención sanitaria y proteger la salud de todos, pero solo si se
construye con transparencia y respeto a todas las voces implicadas.
La salud de España no puede esperar. Como futuro médico, representante estudiantil y ciudadano,
exijo negociaciones firmes, respeto a las reivindicaciones y un Estatuto que respalde a quienes
dedicamos nuestra vida profesional a cuidar a los demás.
Escribe Mario Fuentes Martín. Es estudiante de sexto curso de Medicina y delegado del Consejo de Estudiantes de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Extremadura, y con experiencia en participación estudiantil a nivel estatal.


