Las Navidades echan el cierre en Badajoz un año más con una de las noches más especiales y mágicas de todo el año con la tradicional Cabalgata de Reyes Magos, especial para los pequeños y los no tan pequeños.
En torno a las 16:45 de la tarde sus majestades llegaban tras un largo viaje desde el Lejano Oriente a la estación de ferrocarril de la capital pacense, recibidos por el Alcalde de la ciudad, Ignacio Gragera y el Concejal de Festejos y Cultura, José Antonio Casablanca.
Cientos y cientos de niños llevaban bastante tiempo esperando en la rotonda frente a la estación de trenes para pedir a sus majestades los últimos regalos, los más rezagados entregarles algunas cartas o, en definitiva, poder saludarlos y darles un cálido abrazo.
Mientras las primeras carrozas ya partían recorriendo Carolina Coronado, los Reyes estuvieron en torno media hora saludando casi de forma individual a todos los niños presentes en los alrededores de la estación.
El recorrido comenzó sin ningún tipo de complicación, pero con muchas ganas por parte de los más pequeños de hacerse con un buen puñado de caramelos, en torno 8.000 kilos se lanzaron en total. Con esta cifra, complicado que alguien se fuera con los bolsillos, bolsas, paraguas, mantas u otros objetos vacíos con varios dulces.
Entre los objetos de última tecnología pudimos ver como una familia colgó de su ventana un paraguas para poder saludar a los Reyes mientras el paraguas se empezaba a llenar de caramelos. Otro de los grandes inventos que nos ha dejado la Cabalgata este año ha sido una especie de canasta artesanal con un cartón y una bolsa de plástico, que alentaba y motivaba a los niños de las carrozas a tirar ‘triples’.

Cada uno de los Reyes entró en San Francisco por un lado distinto dirección templete, donde les esperaba una última ovación por parte de los niños antes de dejar todos los regalos en cada uno de las casas en lo que fue una larga y atareada noche.



