Extremadura recibe a los niños saharauis del programa ‘Vacaciones en Paz’ con el respaldo de las familias de acogida

El programa permitirá que decenas de menores pasen el verano alejados de las duras condiciones de los campamentos de refugiados, donde reciben atención sanitaria, una alimentación adecuada y conviven con familias extremeñas

Un verano lejos de los campamentos de refugiados

Los niños y niñas saharauis que participan este verano en el programa ‘Vacaciones en Paz’ ya disfrutan de su estancia en Extremadura gracias a la colaboración de las familias de acogida y de las asociaciones que impulsan esta iniciativa solidaria. Con motivo de su llegada, una representación de los menores ha sido recibida junto a sus familias y representantes de las entidades organizadoras, en un acto en el que se puso en valor la importancia de un proyecto que se desarrolla desde hace años en la región.

El programa ofrece a los menores la posibilidad de pasar los meses de verano fuera de los campamentos de refugiados saharauis, donde las altas temperaturas y las limitaciones en el acceso a recursos básicos dificultan la vida diaria. Durante su estancia en Extremadura, los niños y niñas tienen acceso a revisiones médicas, una alimentación equilibrada y actividades de ocio, además de convivir con familias que les ofrecen un entorno seguro y de integración.

En el encuentro también se destacó el trabajo que realizan las asociaciones NUR Saharaui Extremadura y la Federación Sáhara Extremadura (FEDESAEX), encargadas de coordinar el programa y de hacer posible que cada año nuevos menores puedan viajar hasta la comunidad autónoma. Sus responsables subrayaron la creciente dificultad para organizar cada edición, al tiempo que insistieron en la necesidad de mantener el apoyo social e institucional para garantizar la continuidad de la iniciativa.

Más de 34.000 euros para el programa y la ayuda humanitaria

Durante este año, el programa contará con más de 34.000 euros en ayudas destinadas tanto a sufragar las actividades y desplazamientos de los menores durante su estancia en Extremadura como a financiar el envío de alimentos a los campamentos de refugiados saharauis. Parte de esta financiación se destina, por primera vez, a proyectos de cooperación internacional dirigidos a mejorar las condiciones de vida de la población refugiada.

Las familias de acogida fueron otro de los grandes protagonistas del acto. Desde la organización agradecieron su implicación y destacaron que abrir las puertas de sus hogares supone mucho más que ofrecer unas vacaciones a los menores: representa una oportunidad para mejorar su bienestar, conocer otra realidad y fortalecer los lazos de solidaridad entre Extremadura y el pueblo saharaui. Una de las madres de acogida animó a otras familias extremeñas a participar en futuras ediciones, asegurando que se trata de una experiencia «muy satisfactoria» y que siempre recomendaría.

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