El Centro Cultural Alcazaba celebra los 30 años del taller Ex Officina Antea con una gran exposición dedicada al arte del mosaico

La muestra “Discipuli Ex Officina Antea: 30 años aprendiendo a hacer mosaicos” reúne una selección de obras creadas por el alumnado de Luisa Díaz Liviano y reivindica el valor cultural, educativo y patrimonial de una disciplina estrechamente ligada a la identidad histórica de Mérida.

Tres décadas preservando un arte ligado a la identidad de Mérida

El Centro Cultural Alcazaba acoge desde esta semana la exposición “Discipuli Ex Officina Antea: 30 años aprendiendo a hacer mosaicos”, una muestra que repasa la trayectoria del taller dirigido por la artista y docente Luisa Díaz Liviano. La iniciativa, inaugurada por el delegado de Cultura del Ayuntamiento de Mérida, Antonio Vélez, constituye un homenaje a tres décadas de enseñanza, creación artística y difusión de una de las expresiones artesanales más representativas del legado romano de la ciudad.

La exposición pone en valor el trabajo desarrollado por Ex Officina Antea desde mediados de la década de los noventa, cuando comenzó su labor formativa vinculada inicialmente a la Universidad Popular de Mérida. Desde entonces, cientos de personas han pasado por sus aulas para aprender una técnica artística que forma parte de la esencia cultural emeritense y que ha contribuido a mantener vivo un oficio con profundas raíces históricas.

Durante la inauguración, Antonio Vélez destacó la importancia de Luisa Díaz Liviano dentro del panorama cultural local y el impacto que su trabajo ha tenido más allá de la creación artística. El responsable municipal subrayó que la artista ha dejado una huella imborrable en la ciudad, no solo a través de las numerosas obras visibles en distintos espacios, sino también mediante la transmisión de conocimientos y la formación de nuevas generaciones de artesanos especializados en el arte del mosaico.

Un homenaje al alumnado y a la continuidad de una tradición artesanal

La propia Luisa Díaz Liviano explicó que el principal objetivo de la muestra es rendir homenaje a las personas que han formado parte del taller durante estos años. Según señaló, la exposición reconoce la dedicación y el esfuerzo de un alumnado que ha contribuido a consolidar una auténtica comunidad artística en torno a esta disciplina. La directora recordó además que desde el inicio detectó la necesidad no solo de crear mosaicos, sino también de enseñar una técnica heredada de su padre, Antonio Díaz Pintiado, figura clave en la recuperación de este arte en Mérida.

El recorrido expositivo reúne algunas de las piezas más representativas realizadas por los alumnos y alumnas a lo largo de estas tres décadas. La selección permite apreciar la evolución artística del taller y la diversidad de materiales empleados, entre ellos piedra natural, vidrio, esmaltes, cantos rodados y teselas doradas. Las obras muestran diferentes estilos y técnicas que evidencian la riqueza creativa alcanzada por quienes han pasado por el proyecto formativo.

Uno de los aspectos más destacados de la muestra es la incorporación de propuestas contemporáneas que amplían los límites tradicionales del mosaico. Junto a recreaciones inspiradas en el patrimonio histórico de Mérida, como el Puente Romano y otros elementos emblemáticos de la ciudad, se presentan composiciones tridimensionales y piezas de lenguaje más actual que demuestran la capacidad de adaptación y renovación de este arte milenario.

Una gran familia artística con proyección de futuro

El taller Ex Officina Antea inició su trayectoria en 1991 siguiendo la tradición impulsada por Antonio Díaz Pintiado. Cinco años después comenzó su faceta educativa, que acabaría convirtiéndose en uno de los pilares fundamentales de su actividad. La continuidad del proyecto ha permitido que algunas alumnas permanezcan vinculadas al taller desde hace tres décadas, creando una estrecha relación personal y artística que, según Luisa Díaz Liviano, ha dado lugar a una auténtica “gran familia”.

La exposición también sirve para reivindicar el papel de la formación artística como herramienta de conservación patrimonial. En una ciudad reconocida internacionalmente por su herencia romana, el mantenimiento de técnicas vinculadas al mosaico supone una aportación fundamental para reforzar la identidad cultural local y garantizar la transmisión de conocimientos a futuras generaciones.

La exposición permanecerá abierta al público hasta el próximo 22 de julio en el Centro Cultural Alcazaba, donde los visitantes podrán recorrer un completo itinerario artístico que resume treinta años de historia, aprendizaje y pasión por el mosaico, una de las señas de identidad más reconocibles de la capital extremeña.

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