«Para mí ha sido todo». Esa es la frase que resume perfectamente el sentir de Josefa, una de las fundadoras de una de las tiendas de regalos más clásica y típica de Badajoz, Verdi. Tras 37 años, Carlos y Josefa han anunciado su jubilación, con casi 4 décadas a las espaldas repartiendo regalos y decoración a los hogares pacenses.
La intención de ambos es que la tienda no muera aquí, sino que se traspase y que el legado continúe por muchos años más.
Y es que Verdi no solamente lo componen sus innumerables trabajadores que han pasado por sus pasillos. Uno de sus pilares han sido sin duda la fidelidad de sus clientes. Josefa contaba una de las anécdotas que recuerda a este medio con una de sus clientas «recuerdo que me dijo que su primer sueldo se lo gasto en la tienda».
«Verdi ha sido mi vida»

Además, también confiesa que varios de sus primeros clientes siguen acudiendo a la tienda y apostando por el comercio local, a pesar de no estar ya en Menacho, donde comenzó su andadura, convirtiéndose rápidamente en una parada obligatoria para todas esas personas que buscaban piezas de decoración con estilo y personalidad.
En un recorrido hacia el pasado, también recuerda que por aquel entonces no había grandes establecimientos comerciales que «les quitara» clientela y que todo ha cambiado mucho, así como los hábitos de compra.
En busca de tener más alcance y expandirse, se trasladaron al Nevero donde se especializaron en muebles, ofreciendo soluciones personalizadas y de alta calidad que siguen vigentes en su tienda actual ubicada en Segura Otaño.
«Ojalá y alguien se quede con la tienda, sería una pena que se perdiera»
«Nos vamos con el trabajo bien hecho, hemos repartido mucha ilusión. A la gente le da mucha pena, y a nosotros también, pero ha llegado el momento. Es muy emocionante», expresaba Josefa.
Y es que quieren dejar claro que esto no es el fin de Verdi, sino el fin de una importante etapa. Ahora, a través de sus redes sociales, han hecho un llamamiento para que el negocio continúe con alguien que se ponga al frente y que sea capaz de cuidar a esa fiel clientela y mantener esta impecable reputación.
«Ojalá y haya alguien que se quede con esto, sería una pena que se perdiera».


